La eficiencia energética se ha convertido en una de las palabras más repetidas del sector inmobiliario. Certificaciones, auditorías, etiquetas de colores. Mucho papel y muchas siglas. Pero cuando un propietario o un facility manager mira la factura eléctrica de su edificio cada mes, la pregunta es siempre la misma: ¿por qué consumimos tanto?
La respuesta suele estar en los sistemas de control. O más exactamente, en la falta de control.
El problema: edificios que desperdician energía
Un edificio de oficinas de 10.000 metros cuadrados puede gastar entre 100.000 y 250.000 euros al año en energía, dependiendo de su ubicación, antigüedad y tipo de instalaciones. De ese gasto, entre un 20% y un 40% es puro desperdicio.
¿Dónde se pierde la energía?
Climatización sin regulación por zonas. La planta entera se climatiza a la misma temperatura aunque haya zonas vacías. El aire acondicionado funciona a máxima potencia aunque la ocupación sea del 30%.
Iluminación encendida sin necesidad. Pasillos iluminados de noche. Salas de reuniones con las luces al máximo cuando entra luz natural por las ventanas. Aparcamientos iluminados al 100% cuando no hay nadie.
Equipos funcionando fuera de horario. Climatizadores que arrancan a las 6 de la mañana para un edificio que abre a las 9. Sistemas que no se apagan los fines de semana. Calderas encendidas en primavera.
Anomalías sin detectar. Una válvula que no cierra bien y mantiene la calefacción encendida en verano. Un compresor que consume un 20% más de lo normal porque tiene una fuga de refrigerante. Picos de consumo nocturnos que nadie investiga.
Todo esto pasa cada día en miles de edificios. No porque la tecnología no exista, sino porque nadie la ha implementado correctamente.
La solución: control inteligente
El ahorro energético no es un servicio aparte. No es una auditoría que se hace una vez y se guarda en un cajón. Es la consecuencia directa de un buen sistema de control.
Regulación de climatización por zonas, horarios y ocupación. Cada zona del edificio recibe exactamente la climatización que necesita, cuando la necesita. Si una planta está vacía, el sistema reduce la consigna automáticamente. Si la temperatura exterior baja, la refrigeración se adapta. Si hay un evento con alta ocupación, el caudal de aire fresco aumenta para mantener la calidad del aire.
Control de iluminación según presencia y luz natural. Las luminarias se regulan automáticamente en función de la luz que entra por las ventanas. Los sensores de presencia apagan las zonas vacías. Las escenas preprogramadas ajustan la iluminación al uso de cada espacio: no es lo mismo una sala de reuniones que un pasillo de servicio.
Programación horaria de todos los equipos. Arranques escalonados para evitar picos de demanda. Paradas programadas fuera de horario laboral. Modo nocturno que mantiene las condiciones mínimas de seguridad sin desperdiciar energía.
Integración con persianas y estores motorizados. Aprovechamiento máximo de la luz natural y reducción de la carga térmica solar. En verano, las persianas se bajan automáticamente en las fachadas expuestas al sol, reduciendo la necesidad de refrigeración.
Machine Learning aplicado al consumo
Donde el control inteligente gestiona el presente, el Machine Learning optimiza el futuro. Los algoritmos de aprendizaje automático analizan millones de datos históricos —consumos, temperaturas, ocupación, meteorología, horarios— y encuentran patrones que un operador humano nunca detectaría.
Predicción de demanda energética. El sistema sabe que los lunes el edificio tarda más en climatizarse porque lleva todo el fin de semana sin funcionar. Sabe que en abril las mañanas son frías pero las tardes son cálidas. Sabe que cuando hay un evento en la planta baja, el consumo sube un 15%. Y ajusta los sistemas anticipadamente.
Detección automática de desviaciones. Si el consumo de una planta sube un 10% sin que haya cambiado la ocupación ni la temperatura exterior, el sistema lo detecta y genera una alerta. Puede ser un equipo averiado, una válvula mal calibrada o un cambio de programación no autorizado.
Optimización continua de consignas. El sistema prueba pequeñas variaciones —medio grado menos aquí, cinco minutos más tarde allá— y mide el impacto en el consumo y en el confort. Con el tiempo, encuentra el equilibrio óptimo para cada zona y cada momento del día.
Monitorización y reporting
No se puede mejorar lo que no se mide. Un sistema de monitorización energética integrado en el BMS proporciona:
Consumos en tiempo real desglosados por planta, zona, tipo de energía (eléctrica, térmica, gas, agua) y equipo.
Históricos y tendencias para comparar períodos, detectar estacionalidad y medir el impacto de las mejoras implementadas.
Benchmarking entre zonas, plantas o edificios de una misma cartera. ¿Por qué la planta 3 consume un 25% más que la planta 4 con la misma superficie y la misma ocupación?
Informes periódicos con KPIs de consumo, coste y evolución. Datos para el propietario, para el facility manager y para los inquilinos.
Cuánto se ahorra realmente
Los números dependen de cada edificio, pero los rangos típicos son:
Climatización bien regulada: entre un 15% y un 30% de ahorro sobre el consumo previo.
Iluminación con control inteligente: entre un 20% y un 40% de ahorro.
Detección y corrección de anomalías: entre un 5% y un 15% adicional.
Optimización con Machine Learning: entre un 5% y un 10% adicional sobre un sistema ya bien controlado.
En un edificio de oficinas de 10.000 m² con un gasto energético de 150.000 €/año, un ahorro del 25% son 37.500 € al año. La inversión en un buen sistema de control se amortiza típicamente en 18 a 36 meses.
No hacemos magia, hacemos ingeniería
El ahorro energético real no viene de cambiar las bombillas por LED ni de poner un cartel que diga "apague la luz". Viene de controlar cada equipo, medir cada consumo y optimizar cada parámetro con datos y con tecnología.
En Dasó Ingenieros llevamos más de 25 años haciendo exactamente eso. Diseñamos, instalamos y mantenemos sistemas de control que reducen el consumo energético de edificios de forma medible y sostenida. Si quiere saber cuánto puede ahorrar su edificio, los datos le sorprenderán.